Para sorpresa de pocos, la pandemia significó un golpe muy fuerte a las pequeñas economías latinoamericanas. Los gobiernos tomaron como medida la cuarentena, que sirvió para reducir el número de casos diarios. Sin embargo, al cerrar tantos negocios, por tanto tiempo, la gente dejó de trabajar y como consecuencia ganó menos plata. Por eso en Cali, Colombia, se está creando una especie de banco de semillas especiales. Semillas que tienen cualidades alimenticias que pueden asegurar la seguridad alimentaria en todo el mundo. “Semillas Para el Futuro” se llama. Se encuentra el costado de la ruta que conecta la tercera ciudad más importante del país, Cali, con el aeropuerto internacional “Alfonso Bonilla Aragón”.

Contando con más de 67.000 muestras de semillas distintas que podrán ayudar a que todo el mundo tenga acceso a alimentos seguros. Joseph Tohme, director de Investigación en Cultivos para la Nutrición y la Salud de la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y promotor de la iniciativa, fue quien detalló partes del ambicioso proyecto a Efe.

Fórmula contra la pobreza

Doce años tuvieron que pasar para que volvamos a ver los actuales niveles de pobreza. Y otros ocho para que la pobreza extrema alcance estos números.

Esta situación, si se prolonga y no se actúa rápidamente, las deficiencias en los diferentes sistemas de alimentación van a amenazar la vida de mucha gente. Especialmente la de aquellos que viven en países menos desarrollados y con economías vulnerables al cambio.

Según un informe publicado por el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición, entre 2020 y 2021, alrededor de 700 millones de personas padecieron hambre, casi un 10 por ciento de la población mundial.

Situada desde hace 45 años en la misma casona (antes una planta de procesamiento de carne), la CIAT se preocupa por estos números.

En su sede, poseen grandes cantidades de frijoles, forrajes tropicales y yuca que usan para alimentar gente por todo el mundo. Toda América, Europa del Este, Oceanía y África continental.

El problema es que, llegado un punto, no hay más lugar para nuevas semillas. Los problemas logísticos, si bien tardaron en llegar, se veían venir. Por esta razón, se lanzó el proyecto para construir un nuevo edificio, que cumpla todas las necesidades. Más moderno y con menos daño al medioambiente.

Semillas para el Futuro

Tal y como la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (isla Noruega en el ártico)lo hizo en 2013, se invirtieron 17,2 millones de dólares y en 2018 se empezaron las obras. La duración estimada es de 4 años.

Con el nuevo edificio, y las nuevas tecnologías, la CIAT se podrá permitir conservar y distribuir cultivos que no existan más en la naturaleza. Habrá también laboratorios y expertos que podrán realizar relevos generacionales para la agricultura.

Tohme recalca que tienen materiales de todas partes del mundo e investigadores colombianos. Hay también un pequeño grupo de investigadores de 30 países distintos.

Otra gran misión que se propuso Joseph Tohme, es la de preparar semillas resistentes. La idea es lograr que las semillas puedan soportar ciertas sequías y temperaturas extremas. Cosa que, si bien es difícil, se puede llegar a lograr. Esto busca evitar que sucesos tan dañinos como el huracán Mitch del ‘98 no arruine tantos alimentos.

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