Los países asiáticos son bastante nuevos en la producción de whisky. Por ejemplo, la primera destilería de Taiwán se abrió en 2006. Sin embargo, ya en 2001 un whisky japonés fue elegido el mejor del mundo entre 263 competidores. Ahora se suma Corea del Sur, donde un tercio del consumo de alcohol está dedicado al soju, su bebida nacional. Se trata de Ki-One (pronúnciese kiwon), un whisky puro de malta surcoreano cuyo sabor especiado evoca la gastronomía local. La primera partida, una producción limitada de 1500 botellas, ya se vendió completamente en Corea del Sur, Japón, Singapur y EE.UU.

Three Societies, padres del primer whisky puro de malta surcoreano

El whisky no se contaba entre los productos tradicionalmente exportados por Corea del Sur, como cosmética o contenidos audiovisuales. En cambio, las importaciones de whisky van en aumento, con un 73% interanual.

En tanto, a pesar de que el 30% del consumo de alcohol se vuelca al soju, un destilado autóctono de arroz, Corea del  Sur está entre los 20 países más consumidores de whisky. Según un estudio de la agencia Euromonitor, los surcoreanos consumen 0,67 litros por persona por año.

Estos datos, sumados al creciente interés nacional por lo surcoreano, impulsaron a Bryan Do, en 2017, a crear el primer whisky puro de malta surcoreano.

Bryan Do había fundado la microcervecera Hand Malt, una de las pioneras del sector en Corea del Sur, cuatro años antes. En 2018 la vendió a AB InBev, el mayor grupo multinacional cervecero del mundo. Sin embargo, un año antes ya había comenzado a planificar el salto al whisky.

Junto con Andrew Shand, maestro destilador escocés, creó Three Societies, una destilería de whisky ubicada en la región montañosa de Namyangju, al este de Seúl. El nombre alude a las tres nacionalidades de sus fundadores: Escocia, Corea del Sur y Estados Unidos, ya que Bryan Do nació en Estados Unidos de padres coreanos.

Además, llamaron a su primer whisky Ki-One, que se pronuncia Kiwon y origen, génesis o esperanza.

Elaboración de Ki-One, maltas escocesas con sabor local

La primera partida de Ki-One es una producción limitada, pero además como explica su creador, «esto no es ni mucho menos el producto acabado sino unas primeras maduraciones, más cortas obviamente, para que la gente vea como envejece el whisky en Corea».

Ki-One se elabora con cebada malteada importada de Escocia. También son importados los alambiques de cobre hechos a mano en los que se destila. La crianza se realiza en barricas de roble virgen, Bourbon o Jerez.

La característica especial es que el clima son sus inviernos helados y veranos agobiantes. De hecho, en invierno la temperatura en la montañas puede alcanzar los 20°C bajo cero. En tanto, en verano supera los 30°C con niveles de humedad del 70%. Esto hace que, debido a la contracción y expansión de la madera de los barriles, la maduración se acelere. Por ejemplo se puede lograr en poco más de un año un añejado equivalente a cinco años en las Tierras Altas de Escocia.

Además, Do quiso encontrar para su whisky puro de malta surcoreano un sabor que representara bien al país. Así, se decantó por un acabado en boca recordara al especiado característico de la comida surcoreana.

La receta para conseguirlo es agua pura de manantial, barriles de roble 100% autóctono, toneles que hayan añejado vino de moras silvestres coreanas y guindillas introducidas directamente dentro de la barrica.

Posible mercado del primer whisky puro de malta surcoreano

La primera partida de Ki-One, una edición limitada de poco más de 1.500 botellas, fue totalmente vendida en Corea del Sur, Japón, Singapur y EE.UU.

Sin embargo, Do espera poder estar en el mercado con su whisky puro de malta surcoreano en 2023. Aspira ganar adeptos poniendo el acento en la «coreanidad» del producto.

Además, espera encontrar su nicho entre el público joven y las mujeres. De hecho, descubrió que las mujeres están más abiertas en cuanto a experimentar nuevos productos y sabores. Por este motivo el whisky Ki-One tiene un perfil más floral y aroma cítrico además del final especiado.

Sin embargo Ki-One debe enfrentar principalmente dos dificultades. Una, es el cambio cultural de las personas que toman alcohol. En Corea del Sur el whisky no tiene muy buena reputación pues se lo asocia a ciertas prácticas empresariales poco éticas.

Por otra parte, hacer whisky en Corea del Sur es más caro que elaborar otros tipos de alcohol debido a las cargas fiscales.

Así y todo, Do observa que el mercado interno tiene potencial para más whisky, ya que el público coreano está desarrollando el gusto por las bebidas de calidad y las maltas únicas. Aunque en realidad, su mirada está puesta en el mercado internacional y el auge de todo lo «K».

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