El precio, lo más importante a la hora de comprar pescado congelado

 

Para el consumidor prima el precio ante la calidad a la hora de comprar pescado y marisco congelado. Esa es una de las principales conclusiones del lo (Unión de Consumidores de GAlicia) de acuerdo con el convenio que esta agrupación tiene con Mercadona para captar las necesidades del cliente final.

El resultado de ese estudio fue expuesto el pasado viernes en el taller El consumo de pescado y marisco en España, desarrollado en Vigo. Además de concluir que lo que más mira el consumidor es el precio a la hora de elegir el pescado congelado, también reveló el grado de desconocimiento sobre la normativa que regula las indicaciones sobre el peso del pescado congelado. En este sentido, el porcentaje de consumidores que conoce las obligaciones relativas al etiquetado del producto envasado no alcanza el 13 %, mientras que el porcentaje de personas que compran productos congelados no envasados que conocen las normas de etiquetado es algo mayor pero insuficiente, poco más del 25 %.

Calidad

Además, según detectó UCGAL, aunque los clientes afirman buscar calidad, eso no se traslada a la realidad a la hora de la compra. La inmensa mayoría no muestra ningún tipo de interés por conocer los factores más que determinantes para conocer la calidad final del producto. El packaging hace el resto. La apariencia de la mercancía y del envase, la evidencia de escarcha y otros signos de descongelación son los principales aspectos que sí que valoran los consumidores.

 

El pescado requiere una temperatura de conservación tan baja como sea posible y evitar oscilaciones. Tanto en los servicios de alimentación como en casa debe conservarse como mínimo a 18º C bajo cero. Si estas normas se respetan, aguantarán en torno a los 6 meses los pescados blancos y de textura fina. Los pescados azules o de textura en láminas no deberían permanecer más de 3 meses en el congelador. Los mariscos también tienen un tiempo de unos 3 meses. Las almejas, los mejillones etc. no deben congelarse, ya que deben estar vivos para cocinarse. En caso de necesitar congelarlos, lo mejor es cocinarlos primero. Pero los consumidores poco tienen esto en cuenta.

El glaseado, esa fina capa de hielo sobre el alimento que contribuye a mantener todas las propiedades organolépticas y ayuda a que el producto no se deshidrate, es un factor fundamental para la conservación del producto. Y a pesar de su importancia, poco más del 15 % de los consumidores conoce en qué consiste la técnica del glaseado y menos del 20 % conocen las indicaciones sobre el peso en los productos congelados . El 80 % restante ignora que la normativa comunitaria especifica que, cuando un producto alimenticio congelado o ultracongelado ha sido glaseado, el peso neto no debe incluir el peso del propio glaseado (peso neto sin el glaseado).

El precio es algo muy importante a la hora de hacer la compra, tanto si vamos a por fruta como si necesitamos un buen vino, pero en este caso el pescado es un producto muy delicado y cuyas propiedades podrían verse muy afectadas si no comprendemos bien el tipo de compra que estamos realizando. Para ello es necesario leer toda la información que aparezca en su etiquetado y si aún así tenemos cualquier duda, ponernos en contacto con los trabajadores de ese supermercado para que nos ayuden en la tarea.

Como siempre, lo barato sale caro.

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