Oscar Mayer

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Cuando hablamos de sabor, innovación e inventiva, en productos cárnicos, necesariamente nos viene a la mente la marca de embutidos que ha conquistado el corazón de millones de personas en todo el mundo y, que es conocida como OSCAR MAYER. Sinónimo de vanguardia, esta marca ha convirtió el hecho de comer salchichas en una experiencia de calidad, familia y deliciosa, ya que la marca se ha posicionado, desde el principio, en altos estándares de sabor.

Las ideas emprendedoras de dos visionarios trajeron luz a una industria que se encontraba tan fría como sus productos. Y es que los embutidos no se diferenciaban unos de otros, además de no tener ninguna esencia ni algo nuevo que ofrecer al consumidor, hasta que las ideas revolucionarias de OSCAR MAYER encontraron la manera idónea de vender sus productos. Tales ideas han capturado tanto a niños como a adultos, los cuales se han visto atraídos por inmensa publicidad que, desde los inicios hasta la fecha de hoy, captura la atención de cualquiera.

Esta marca ha sabido mantener su esencia a través de años, sin importar el lugar, época o empresa que se encargue de fabricar y distribuir sus productos. Las salchichas OSCAR MAYER son más que los colores rojo y amarillo que resaltan la cara de la marca, debido a que la misma ha sabido llegar a todas las generaciones de forma creativa, deliciosa y dinámica. Y es que, desde los inicios, la familia Mayer sabía que debía diferenciarse y buscar la atención de su cliente final, ideándose para ello el tan famoso <<salchicha móvil>> con forma de perrito caliente que hoy en día sigue recorriendo las calles del país.

Sin duda alguna, la publicidad de esta marca desde un principio ha estado dirigida a los niños, ya que la figura del <<pequeño OSCAR>> y la canción pegajosa <<ojalá fuera una salchicha de OSCAR MAYER>>, sonada a partir del año 1963, han sido iconos del mercadeo inteligente que caracteriza a la marca.

Historia de la marca OSCAR MAYER

Como toda gran historia exitosa, OSCAR MAYER fue fundada por personas emprendedoras que no se conformaron con poco y decidieron hacer realidad sus sueños. Y es que la marca debe su nombre a uno de sus fundadores, Oscar, de origen Alemán, quien junto a su hermano, Gottfried, decide alquilar un mercado de carnes en Estados Unidos, específicamente en Chicago, en el año 1883, el cual en poco tiempo se convierte en un éxito. Sin embargo, todo éxito tiene sus contratiempos y fue justamente lo que los hermanos Mayer sintieron cuando no se les renovó su contrato de alquiler. Pero, no hay mal que por bien no venga, ya que, habiendo aprendido la lección, los hermanos deciden solicitar un préstamo y adquirir un edificio cerca del anterior que continuó con muchos éxitos. Es precisamente en éste nuevo mercado que se une al equipo otro hermano, Max, que pasaría a encargarse de la contabilidad; Gottfried, de la producción, y Oscar controlaba todo el negocio.

La compañía continuó pasando por una serie de transformaciones y éxitos rotundos, no solo en las cercanías del vecindario sino por todo Chicago. Y es cuando deciden comercializar sus productos bajo la marca Edelweiss, lo cual era atípico para la época, debido a que no se acostumbraba a que en la industria cárnica se les colocara nombre a los productos. Sin embargo, Oscar tenía una gran facilidad para todo lo que tuviera que ver con el mercadeo y junto a sus hermanos decidieron que sus clientes debían saber cómo buscar y pedir todos sus productos, además de que debían tener un logotipo que los diferenciara del resto.

En el año de 1911 la empresa se convierte en <<Oscar F. Mayer & Bro>> manejando un presupuesto ciertamente alto. Sus ventas trascienden muchas fronteras y al siguiente año ya estaban realizando sus pedidos con un Ford modelo T que cubría las 20 rutas conquistadas hasta el momento. Este crecimiento potenció la inversión en publicidad para el año 1915 cuando gastaron 2.000 $ para seguir haciendo conocer su producto.

La Primera Guerra Mundial abrió otra oportunidad para la empresa en 1.918, debido a que la tercera parte de sus ingresos eran producto de las ventas al gobierno que pagaba para alimentar a sus tropas. La empresa no paraba de presentar cambios que iban más allá de estar ganando 11 millones de dólares para el momento. Y es que la marca se cambió a <<Productos Cárnicos Aprobados por Oscar Mayer>>. Sin duda, para las cosas iban bien y para 1919 la compañía realiza la adquisición de una planta empaquetadora de carne en Wisconsin y con tal compra pasa a llamarse <<Oscar Mayer & Co. >>.

En sí, los productos fueron distribuidos bajo varias marcas, pero fue en 1924 que, a través del tocino en ruedas, como nuevo producto, se comienza a envasar bajo la marca <<OSCAR MAYER>>. Y los éxitos y decisiones correctas no pararon de llegar en 1929, al colocar la cinta de papel de color amarillo a los perritos calientes, lo cual distinguía de ser un producto bajo la marca <<Meats of Good Taste>> de OSCAR MAYER.

El imperio Mayer se fue extendiendo y la forma de llegar a las personas también fue innovando cuando en 1936 sale a la luz la figura de <<Pequeño Oscar>> y su <<Salchicha Móvil >>. Estos iconos permitieron la llegada de la marca << Yellow Band>>. Para 1941 la innovación siguió siendo una prioridad para la empresa, pues ese año se realiza la creación del departamento de investigación de OSCAR MAYER con el fin de crear nuevos productos y seguir estando como la primera opción para sus consumidores. Ya para 1948 la empresa define el conocido logotipo de la marca que se conoce hasta el día de hoy.

Los avances tecnológicos no se hicieron esperar en cuando a la producción y empaque con tecnologías como Kartridg Pak para unir de forma automática una serie de perros calientes. También se desarrolló Sack-O-Sauce para empaques de las salsas, entre otros avances. Los logros de la marca se ven entristecidos por la muerte de su fundador Oscar Mayer en 1955, pero pronto su hijo tomó las riendas del negocio llevando al mismo a expandirse más aun en su apertura internacional con la compra de acciones de una empaquetadora en Venezuela para el año de 1961.

Los éxitos de la marca se vuelven a promover con el lanzamiento de la canción <<ojalá fuera una salchicha de OSCAR MAYER>> aunado posteriormente, en 1968, con la publicidad en televisión. Y es que el crecimiento de la compañia no se detenía, ya que para 1976 se logra una importante unión con una empresa de carne en España.

Lo que sigue para la marca son una serie de movimientos muy constantes de compra y venta, ya que para 1981 la empresa es comprada por General Foods y pasa a llamarse Oscar Mayer Foods Corp. Posteriormente la compañía es comprada por Philip Morris Companies, la cual a su vez adquiera Kraft, Inc. y OSCAR MAYER pasa a ser una de las divisiones de la fusion Kraft y General Foods. Todas estas fusiones terminan, para el año 2015, con el hecho de que HJ Heinz Co. compra Kraft Foods Group, llamándose la nueva empresa Kraft Heinz.

OSCAR MAYER llega a España

El caso de la marca en el país europeo no se escapa de transacciones de compra y venta que llevan a la marca a ser manejada por diferentes empresas, aunque dichas compañías no dejaron ni han dejado de producir esa salchicha que tanto nos gusta. Y es que para el año de 1976 la empresa estadounidense mostró interés en General Mataderos, de Anselmo Gil, y decide comprar el 40 % de participación bajo la empresa OSCAR MAYER S.A.

La fusión entre ambas empresas se da sin contratiempos y OSCAR MAYER aporta material de gran calidad, innovación y trabajo, ya que coloca a disposición las licencias para fabricar sus productos, además de toda su tecnología desarrollada. Sin embargo, OSCAR MAYER S.A. tres años más tarde pasa a adquirir el 80 % de las acciones disminuyendo así la participación de Anselmo Gil.

Para el año de 1989, OSCAR MAYER S.A. pasa a manos de OMSA específicamente a manos de Juan Abelló. Posteriormente, el año 2004, esta empresa es comprada por el grupo Campo Frío, compañía que distribuye sus productos bajo la tradicional marca.

Anuncios más exitosos de OSCAR MAYER

Fue para el año 1.963 que en radio nacional se escuchaba la pegajosa canción de <<Ojalá fuera una salchicha de OSCAR MAYER>>, con la cual la marca lograba llegar a la audiencia principal, los niños. Pero la historia de la letra es tan especial como la canción en sí misma, ya que fue producto de un concurso del cual el escritor Richard Trentlage, autor de la canción, solo escuchó horas antes de terminar dicho concurso. Richard encontró su inspiración luego de escuchar que uno de sus hijos sacó a relucir el comentario de un amigo que decía: Ojalá fuera un hot dog de dirt bike. Luego de ello, los escritores junto a sus hijos compusieron lo que fue una de las mejores canciones de OSCAR MAYER. En 1.965 salió el comercial con la gran sonada canción (https://youtu.be/aNddW2xmZp8).
Otro anuncio que posicionó bastante la marca fue el comercial de <<The Bologna Song>>, el cual fue parte de un gran intento de OSCAR MAYER para acercarse más a los niños. El comercial fue muy famoso y se logró gracias a Andy Lambros, el único niño que se sabía la canción del comercial, y que, gracias a ello, el director le dio la oportunidad de cantar solo en un muelle mientras comía un emparedado (https://youtu.be/rmPRHJd3uHI).

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