El coco es uno de los frutos secos más preciados. Con múltiples propiedades nutritivas y hasta medicinales, actualmente se lo puede encontrar en las fruterías en casi cualquier época del año. Si te llaman la atención su cubierta dura y fibrosa y su interior blanco y dulce, te interesará saber que en realidad, no es un fruto sino la semilla del cocotero. Ahora te invitamos a descubrir sus propiedades y cómo consumirlo.

Propiedades del coco

El coco tiene múltiples propiedades nutritivas y saludables. En algunas regiones forma parte de la medicina natural. Además es muy versátil: puede aprovecharse todo, desde la pulpa hasta la fibra, incluyendo el  líquido que baña su interior.

  • Minerales. Se destaca por su contenido en magnesio, calcio y fósforo.
  • Calorías. Es el fruto más calórico: 342 Kcal. cada 100 gramos de alimento.
  • Grasas. Muy rico en grasas saturadas, que representan el 88,6% del peso total.
  • Proteínas e hidratos de carbono: bajo contenido.
  • Fibra: muy importante, llegando a 10,5 gramos por cada 100 gramos de la parte comestible.
  • Vitaminas: principalmente vitamina E, de acción antioxidante.

Debido a estas propiedades, se recomienda su consumo moderado, aunque es apto para todas las edades. En realidad, es especialmente apreciado por los deportistas por su contenido energético.

Por otra parte, el coco es muy utilizado en la industria alimentaria, cosmética y textil. También en artesanías. Nuevas investigaciones están demostrando que con los desechos del coco, es decir las cubiertas externa y media, pueden desarrollarse compuestos beneficiosos para el tratamiento de la diabetes, obesidad y como complemento alimenticio.

Coco óptimo para el consumo

El coco puede consumirse de muchas maneras. De hecho, es un ingrediente estrella de la industria alimentaria. Seco y rallado para repostería, transformado en harina o azúcar, procesado como bebida, y muchas otras posibilidades.

Sin embargo, si la idea es adquirir uno en la frutería, es importante saber cómo reconocer un producto en condiciones óptimas para su consumo.  A diferencia de otros vegetales es difícil saberlo a simple vista. Además, el coco que vemos en los comercios ya tiene cierto grado de madurez.

Por ejemplo, si lo que tienes en mente es recostarte en la tumbona al mejor estilo playa caribeña, los cocos del supermercado no son los más indicados. En ese caso se deben conseguir cocos verdes y esto no es muy fácil. Un coco verde puede contener hasta 750 ml. de un líquido nutritivo y delicioso. En cambio, un coco maduro como mucho contiene 125 ml. de un agua no tan rica en nutrientes ni sabor.

Toma en cuenta estos detalles:

  • Líquido. Al agitar el coco, se debe escuchar el ruido del líquido en su interior.
  • Ojos. El coco tiene tres ojitos, de los cuales dos son ciegos. El más grande debe ser un círculo seco, sin protuberancias.
  • Cáscara o cubierta. Debe ser dura, sin grietas ni fisuras. Además debe ser del color típico. Los cocos más viejos adquieren un tono grisáceo.
  • Pulpa. El color saludable es completamente blanco. Si tiene tono amarillento, su vida útil ha finalizado.

Consumo y conservación

Entonces, pasaste por el supermercado, lo compraste y ahora no sabes muy bien qué hacer con él. Intrigante, ¿no es cierto? Aquí te revelamos los cuatro simples pasos para abrir un coco fresco en casa.

  • Toma un sacacorchos.
  • Introdúcelo en el orificio más grande.
  • Una vez perforado extrae el líquido.  Utiliza un colador para poder aprovecharlo después.
  • Con un martillo o una cuchilla, da golpes secos en torno a una «línea del ecuador»  hasta que se agriete, Una vez completado el círculo hay que separar las partes y ¡listo! Ya está abierto el coco.

Para separar la pulpa de la cáscara, se puede utilizar un cuchillo como palanca o golpear la cáscara con el martillo hasta que se separe.

Cómo comer coco fresco. Apunta estas ideas:

  • Pulpa fresca de coco. Quitar la piel marrón a los trozos de pulpa extraídos de la cáscara. Antes de consumir, dejarlos enfriar en el refrigerador cubiertos con el agua.
  • Como ingrediente. Rallar la pulpa de coco fresca y utilizarla en ensaladas, mezclada con yogur. o lo que tu imaginación te dicte.
  • Tostado. Llevar a horno caliente 5 a 10 minutos las hojuelas de coco rallado hasta que se dore. Agregarlo al yogur, ensaladas, cereales y helados.

Cómo conservar el coco fresco: guarda los trozos en el congelador y utilízalos a medida que los necesites. La pulpa de coco fresca puede conservarse en el congelador de 6 a 8 meses. En cambio, en el refrigerador su duración es de una semana.

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