El cultivo de frutos secos españoles mantiene su firme expansión debido a su demanda tanto nacional como internacional según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Desde el año 2020 se ha registrado un crecimiento exponencial de los cultivos de pistacho, almendro y nogal. El estudio ha recopilado datos de casi el 80% del sector y cabe destacar que los cultivos de pistacho han sufrido la mayor expansión con 48.000 hectáreas plantadas. Por otra parte, el almendro sigue siendo el líder del terreno cultivado, con casi 600.000 hectáreas y el nogal con unas 9.550 hectáreas, de las cuales el 27% son nuevos cultivos.

El avellano, el algarrobo y el castaño son cultivos considerados estancado o incluso en retroceso por el estudio publicado por el Mapa.

Otras deducciones que podemos observar del estudio es que los agricultores apuestan por las nuevas variedades de especies. La adaptación al mercado y las necesidades del cultivo son las premisas que destacan los trabajadores de los cultivos. El origen de este estudio ha sido satisfacer las demandas europeas ya que las compras de este sector crecieron un 17% en los últimos cinco años pese a la pandemia.

Tipos de cultivos de frutos secos españoles

En cuanto a las regiones de España donde más se cultiva tenemos Andalucía, Castilla la Mancha, Comunidad Valenciana, Murcia, Aragón y Cataluña. El 87% de lo cultivado corresponde al almendro, por lo que se podría decir que es el principal de los frutos secos españoles.

De este estudio se ha recogido datos de casi el 80% del sector y el pistacho ha sido el que más se ha expandido respecto a años anteriores. En 2020 creció un 31% en plantaciones de secano y un 20% en regadío, para la cual el 63% aún no ha entrado en producción.

El almendro

El almendro se ha mantenido estable como el mayor cultivo de frutos secos españoles con 600.000 hectáreas analizadas en el estudio. Aunque no ha subido tanto como el pistacho, en 2020 creció un 3% en secano y un 10% en regadío. Para este cultivo, las nuevas plantaciones suponen el 18 % del total de la superficie plantada, aunque en el caso del regadío alcanza el 26 %. También hay que destacar que en el cultivo del almendro el cambio varietal ha sido considerable en las nuevas plantaciones.

La variedad de la «Guara» sigue siendo la más grande en secano, las tradicionales de comuna, largueta y marcona apenas representa un 5% de las nuevas plantaciones. Otra variedad a destacar es «lauranne» que alcanza el 20% de las nuevas plantaciones y las modificantes como avijor, pentacebas, CSIC y vairo suman un 17%. Estos cambios varietales son el resultado de una clara adaptación tanto al equilibrio del mercado como a las condiciones de cada territorio y zona de producción.

Otro cultivo que está en clara expansión es el del nogal, con una superficie de 9.550 hectáreas, de las cuales menos del 30% son nuevas cosechas y aún no han entrado en producción.

La publicación hace también un análisis de avellano, algarrobo y castaño. Para el avellano se deduce un estancamiento e incluso retroceso en la superficie de producción, especialmente en secano. Para algarrobo y castaño, la representatividad de los datos registrados no es óptima, por lo que no cabe extraer conclusiones claras.

Información e investigación.

Desde el año 2019 se concluyó la obligatoriedad de informar del cultivo, la variedad y el año de plantación, como herramienta para conocer e investigar la realidad de la producción de los cultivos de frutos secos españoles a través de la solicitud de la Política Agraria Común (PAC) y el Registro General de la Producción Agrícola (Regepa)

Esta iniciativa pretenda dar a la administración más información de datos para su posterior análisis, con el fin de contribuir al conocimiento del sector. El objetivo de esta información siempre va a estar al alcance de todos que tiene como fin usarlo como herramienta en la toma de decisiones empresariales.

La criba de datos corresponde a la información obtenida en la recogida de frutos secos españoles en 2019 y 2020. Estos muestran, no solo el presente del sector, sino el futuro y como va a evolucionar la comercialización de productos. En los cinco últimos años las compras por parte de la Unión Europea crecieron un 17%.

Mercado nacional e internacional

En diversas reuniones sobre el sector, destacan que la crisis sanitaria del COVID-19 redujo la comercialización internacional, por lo que se produjo una bajada del consumo doméstico. Para sustentar esta situación, el gobierno cuenta con diferentes medidas para impulsar esta situación, como la financiación de empresas afectadas por la crisis.

De cara a la campaña 2020-2021 se esperan unas cosechas de 355.000 toneladas de almendras, lo que supone un 4% más que la campaña anterior, y 13.000 toneladas de avellanas, otro 1.6% más que la pasada campaña. Estos datos auguran una alta demanda de comercialización, la cual ha generado tensiones bajitas en sus cotizaciones.

En cuanto al futuro de las plantaciones, y con ello a su comercialización, las nuevas variantes aseguran un potencial productivo. Se estima que la almendra representa un 21% de la superficie declarada, mientras el pistacho obtiene un 67% y el nogal un 36%, en una expansión favorecida por el crecimiento de la demanda de Europa.

Ante las diversas situaciones y averiguando las necesidades de los consumidores, la importancia de los cultivos ecológicos cobra intereses. Aunque actualmente el 30% son ecológicos, se espera que lo frutos secos españoles aumenten un 10% cada año. La plantación ecológica supone una oportunidad para el sector debido a la menor competencia de otros países comunitario. Además, este tipo de cultivo puede jugar un papel importante en los objetivos de UE de la estrategia denominada «De la granja a la mesa».

Ventajas y valor nutricional

Los frutos secos españoles conllevan más beneficios que desventajas, como una elevada cantidad de proteínas, antioxidantes, fibra, minerales y vitaminas B y E. A esto también se le añaden grasas «buenas» como monoinsaturadas y poliinsaturadas, que ayudan a bajar los niveles de colesterol LDL, los triglicéridos y la salud de los vasos sanguíneos.

Bajo el lema «Un puñado al día» la Federación Española del Corazón aconseja unos 50 gramos al día, aunque un tercio de los españoles no consume frutos secos y menos del 8% lo hace a diario. Los expertos aconsejan comerlos sin aditivos, sales o fritos y aunque no curen enfermedades pueden cubrir diversas carencias nutricionales.

  • Piñones y almendras: ideales para las dolencias óseas, las almendras son las que más calcio llevan y los piñones niveles muy altos de zinc.
  • Nueces y pistachos: la alta cantidad de fibra los hacen perfectos para el tránsito intestinal, con un 6.5% y un 10.6% respectivamente.
  • Avellanas, nueces y almendras: estos frutos secos pueden mejorar la salud cardiovascular. Muy ricos en ácidos grasos y con altos niveles de Omega-3.
  • Anacardos, piñones y pistachos: controlan los niveles de lípidos y glucosa en sangre por lo que son ideales para manejar la diabetes.
  • Nueces, avellanas y almendras: tradicionalmente se han vinculado con el sobrepeso, pero según muchos estudios tienen grasas saludables que sacian el apetito por lo que controlan el sobrepeso.
  • Almendras y avellanas: ricas en Vitamina-E se las relaciona con un menor deterioro cognitivo en pacientes con Alzheimer.

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