¿Marketing o desperdicio alimentario?

 

 
Miles de botellas de vino español protagonizaron la noche del 31 de diciembre en la ciudad china de Zhengzhou. Hasta el momento cualquier lector podría pensar que está leyendo una noticia que relata un festejo o anécdota relacionada con el vino español, tan preciado en el continente asiático, pero no es así: Unas 13.000 botellas de vino español fueron destruidas en una plaza pública de China por la empresa distribuidora porque, según informó la propia compañía, se estropearon durante el transporte desde España. La noticia no ha dejado indiferente a los productores españoles.

Una de las principales plazas de Zhengzhou, capital de la provincia central china de Henan, se convirtió el pasado 31 de diciembre en el lugar en el que se destruyeron miles de botellas de vino español frente a una gran muchedumbre. Tal y como ha publicado el ‘Diario Vespertino de Zhengzhou’, varios empleados de la empresa distribuidora responsable del transporte del producto desde España hasta China vaciaron todas las botellas en una piscina portátil; según la compañía, el producto había perdido calidad debido a un mal transporte.

¿Compromiso con la calidad?

El ‘Diario Vespertino de Zhengzhou’ no ha detallado ni el nombre de la distribuidora china que protagonizó este acto ni la marca o marcas de vino destruido, pero en las imágenes que acompañan a la noticia se muestran botellas de la ‘Cooperativa Nuestra Señora de las Virtudes’, una empresa originaria de la provincia de Alicante.

La publicación china también señala que la empresa distribuidora pretendía demostrar con el acto su compromiso con la calidad y la excelencia, una calidad que se vio mermada debido al transporte, que provocó problemas en la conservación: Se estropeó el sistema de refrigeración del camión que las transportaba, lo que provocó que el producto soportara durante 24 horas temperaturas muy altas (superiores a 40 grados) que modificaron el sabor del vino.

El marketing y la lógica

Cuando descubrieron el problema, los responsables de la distribuidora china optaron por solicitar a tres enólogos un análisis de calidad, quienes ofrecieron un veredicto negativo. Fue entonces cuando se ideó el acto público de destrucción.

Cabe preguntarse ahora si esta estrategia de marketing o de RSC está justificada o no. Según se desprende de la información aportada por el diario chino, las 13.000 botellas de vino estaban valoradas en casi 900.000 euros, algo que dejó estupefactos a los curiosos que presenciaron la destrucción, quienes se sintieron molestos al contemplar un desperdicio alimentario más que un acto promocional: “La gente normal no iba a notar si el sabor se había visto afectado o no”, declaró al diario local de Zhenzghou uno de los testigos.

En ocasiones los responsables de las estrategias de marketing de las empresas olvidan la regla primordial, analizar al consumidor actual y potencial, sus comportamientos, actitudes y valores.

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