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Muchas tiendas son demasiadas tiendas: perseguir al consumidor ha dejado de dar resultado

 

¿Son muchas tiendas demasiadas tiendas? La pregunta puede parecer confusa, pero si analizamos y tenemos en cuenta las estrategias de las grandes cadenas en los últimos tiempos, entenderemos perfectamente lo que está ocurriendo.

Las grandes firmas pensaban que por estar un poco en todas partes venderían más, y de hecho así fue. Se lograron grandes resultados con ello, y como buen ejemplo encontramos Starbucks, su estrategia fue localizada menos en España pero más en otros países donde se hizo casi imposible caminar un par de calles sin encontrarse con una de sus cafeterías. Acercando el establecimiento al público se conseguía que todo aquel al que le apeteciera un café al salir del trabajo no tuviese tiempo físico para elegir cualquier otro. Al salir de casa, al pasear… siempre estaba Starbucks al acecho.

Pero lo cierto es que, por muy común que pueda parecer esa estrategia de estar en todas partes para poder así llegar a más y más clientes, esto ha empezado a no dar el resultado esperado. De hecho, a Starbucks la estrategia ya le ha pasado factura. El hecho de ver el mismo establecimiento en todas partes está creando aburrimiento, monotonía y rechazo.

La compañía empieza a ser penalizada por estar demasiado al alcance de la mano. Su imagen de marca se ha devaluado y la idea de que su café es algo especial se ha perdido porque es demasiado habitual. En EEUU, para algunos consumidores empieza a ser una marca ‘basic’, algo difícil de traducir pero que podría ser simplemente ‘del montón’.

Y de la lección de Starbucks podrían aprender muchas otras compañías, especialmente ahora que el comercio electrónico ha entrado en la ecuación del consumo y los compradores no ven ya tan necesario que todo esté a la vuelta de la esquina. Hoy en día se valora muchísimo más la digitalización de las grandes empresas y el hecho de que se pueda acercar el producto al cliente antes de comprarlo. Todo esto se consigue con una empresa no solo digitalizada, sino actualizada en la red poseyendo ubicuidad e independencia propia. La interacción de los clientes no solamente proporciona veracidad, sino que va constituyendo una marca a través de las opiniones y experiencias de los que consumen nuestros productos. Cada paso debe ser cuidado, pues un error será difundido dañando nuestra marca de forma inmediata. Pero un cuidado trabajo, con un producto de calidad, una web llevada al día y una buena estrategia a domicilio pueden ser las claves para hacer despegar cualquier empresa.

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